Blog

Dibujos Sobre El Libro

21 de febrero, 2017
 
Ví en un documental a unos niños recibiendo unos paquetes que contenían biblias. Como ellos residían en un país oriental en el cual no tienen acceso a la palabra de Dios impresa, la imagen los mostraba arrojándose sobre las cajas como si fueran dulces salidos de una piñata de cumpleaños. No pude dejar de emocionarme viendo sus caras y como hasta algunos besaban esos libros como si fueran un tesoro caído del cielo. A ellos no le importan que versión eran son o que compañía las imprimió. Solo quieren tener en sus manos la palabra que les fue predicada y que no tienen en cantidad de copias como algunos de nosotros tenemos en nuestras bibliotecas o dispositivos digitales.
 
Despúes de ver eso solo nos  queda pedir perdón a Dios por todo lo que no valoramos y el tiempo que perdemos en criticar a quienes hacen algo diferente a lo que estamos acostumbrados o no hacemos.
 
Despúes de encontrarnos con Jesús comenzamos a amar la palabra. Después de leer la biblia podemos marcarla o pintarla. No tiene nada de malo pintar, subrayar, o dibujar sobre un libro que tiene un contenido santo. Estamos escribiendo sobre el efecto que nos causa su lectura, sus palabras que nos cambian y sobre todo en respuesta a un amor que dio todo por nosotros. Nuestro Dios es creativo y responder a lo que nos enseña con nuestro arte no es ningún pecado, por el contrario refleja parte de nuestro carácter de hijos. Nos fascina poner en práctica uno de los atributos más hermosos de nuestro padre Dios, la creatividad que vemos en cada paisaje, atardecer, y en todo lo que es elaborado por sus manos. 
 
No estamos adorando un papel impreso. Esto creo que es peor. Hacer de la biblia un objeto de adoración. 
 
En estos tiempos de tanto desenfoque ya no nos representa a los cristianos un símbolo de un pez como en la iglesia primitiva, sino que pareciera que nuestros logos y denominaciones tienen prioridad sobre la obra redentora de nuestro Señor Jesús.
 
George Withefield y John Wesley fueron dos de los predicadores principales de un avivamiento que alcanzó millones en su época. El gran despertar del siglo XVIII, fue el movimiento espiritual mas grande luego de la Reforma. Ellos se conocieron en Oxford y se hicieron amigos íntimos. Pero tenían una gran diferencia: sus teologías. Eso no terminó con su amistad, ni los llevó a hablar mal uno del del otro. Al contrario, mostraban su relación con Cristo a través de los años. En esa época no había redes sociales, pero igual la gente trataba de dividirlos por sus pensamientos distintos. Una vez le preguntaron a Withefield si creería que Wesley estaría en el cielo a lo que respondió ante la sorpresa de todos: -No. ¨Pero luego continúo, ¨No creo que lo veré porque el estará delante, tan cerca del trono y yo tan lejos: que no lo podré ver por el brillo de nuestro salvador¨
 
En su lecho de muerte Withefield le pidió a Wesley que oficié un servicio evangelístico en su velorio.
Estamos tan lejos de eso que discutimos si estudiar la biblia y pintarla o leerla es herejía... 
 
- Julio Mariano.